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Viaje a Brasil con rastravel.com y aproveche nuestras ofertas. BRASIL, Un inmenso país con tierras vírgenes ) grandes recursos naturales, en buena parte todavía sin explotar, BRASIL, oficialmente República Federativa do Brasil. Quinto país del mundo por su extensión, sólo superado por Rusia, Canadá, China y Estados Unidos, con sus 8511965 km2 (de ellos 55457 de aguas interiores), ocupa el 47,3 Yo de la superficie de Sud américa y el 1,66 % de la to­tal del globo terrestre, esto es, un 5,67% de las tierras emergidas. Está situado en la zona centro-oriental de América del Sur, entre los 5° 16 19 lat. N (monte Roraima) y los 33 45 9 lat. S (desembocadura del río Chuí en el Atlántico) y entre los 34° 45 54 y 73° 59 32 long. O. Sus distancias máximas están notablemente equilibradas: 4320 km del eje N­S frente a 4328 del eje E-O. Como la línea ecuatorial toca Brasil por su zona septentrional, en el hemisferio norte sólo dispone de 598656 km", mientras en el sur se extiende sobre muy cerca de 8000000. El trópico de Capricornio cruza Brasil casi exactamente por el paralelo de Silo Paulo. Brasil presenta sobre los países que le superan en extensión la ventaja de una mayor proporción de tierras habitables, ya que faltan las zonas polares de Canadá, Rusia y Estados Unidos (Alaska), y las desérticas, tan frecuentes en China y el SO de Estados Unidos. Sin embargo, Brasil como más del 90 % de su territorio está entre ambos trópicos, existe un acusado predominio de un medio climático poco propicio. Pese a la longitud de sus costas,Brasil  forma una masa territorial compacta, de acentuado carácter continental. Posee vastísimas llanuras y una gran meseta, de las más amplias y antiguas del planeta. Hidrográficamente se inclina hacia el océano Atlántico. La unidad regional de Brasil más interesante desde el punto de vista humano y económico es la faja costera, de anchura variable, que se caracteriza por una notable uniformidad geográfica (relieve, clima, vegetación), la riqueza de sus suelos, el predominio de la agricultura comercial y el hecho de haber sido toda ella el punto de partida para la colonización del interior de Brasil. Dadas las dimensiones,de Brasil verdaderamente continentales,
Brasil tiene fronteras con casi todos los países sudamericanos únicamente Ecuador y Chile no limitan con él-o En total, el perímetro brasileño alcanza un desarrollo de 23127 km, que se distribuyen de la siguiente forma: en el NE, E y SE, 7408 km de costa sobre el océano Atlántico: en el N, 655 km de frontera con la Guayana Francesa, 593 con Surinam, 1606 con Guyana y 1495 con Venezuela; en el NO, 1644 km de frontera con Colombia; en el O, 2995 km con Perú y 3126 con Bolivia; en el SO, 1339 km con Paraguay y 1263 con Argentina; y en el S, 1003 km con Uruguay. La población ascendía, en el censo de 1991, a 146154502 h (densidad, 17 h/km ) más de 162 millones en estimaciones de 1994, con 19 h/km2. El crecimiento demográfico de Brasil es todavía muy acelerado. La capital es la ultramoderna ciudad de Brasília, que en 1960 sustituyó a Rio de Janeiro para propiciar la mejor integración nacional del inmenso interior del país, casi vacío. La lengua oficial de Brasil es la portuguesa, y la religión mayoritaria, el catolicismo. Durante largo tiempo fue un lugar común calificar al Brasil como o país do futuro, aludiendo al enorme potencial económico que encierra, pero cuya explotación estaba apenas iniciada. Sin embargo, puede afirmarse con certeza que, en las postrimerías del s. xx, la nación Brasil ha comenzado ya a ser un país con presente, como lo atestiguan algunas realizaciones espectaculares, tales como la vasta red de carreteras de penetración al interior -entre las que destaca la Carretera Transamazónica-; la construcción del gigantesco embalse de Itaipu (compartido con Paraguay), de enorme producción hidroeléctrica; o el desarrollo y diversificación de su industria de Brasil, que le otorgan ya una importante potencia exportadora de productos manufacturados. Pero estos éxitos de Brasil, por brillantes que sean, no llegan a ocultar la otra cara de la realidad de Brasil contemporánea, marcada por el signo del desequilibrio. Desequilibrios regionales, socioculturales, económicos de Brasil, cuyos extremosos contrastes la hacen especialmente vulnerable. La corrección de tales desigualdades en Brasil es una empresa de dimensiones colosales y de urgencia apremiante.
BRASIL - GEOGRAFÍA FÍSICA
Dada la enorme extensión de este Brasil, que le da dimensiones prácticamente continentales, la descripción de los aspectos físicos de su geografía debe ser por fuerza amplia y parcelada. A continuación pasamos al estudio, en diferentes apartados, de los principales componentes fisiográficos.
BRASIL - OROGRAFÍA
Brasil es en América del Sur el contrapunto a los Andes: la complejidad y altitud andinas quedan aquí sustituidas por sencillez y horizontalidad. La sencillez se manifiesta en que, en 8,5 millones de kilómetros cuadrados, el conjunto del relieve tiene geológicamente una base precámbrica, de rocas antiguas y rígidas, arrasada mínimamente en el Paleozoico y destruida sobre todo en las eras posteriores cuando se fueron sedimentando las actuales cuencas fluviales. Como consecuencia de todo ello Brasil presenta tres grandes unidades: parte del macizo de las Guayanas aflora en el N; el macizo brasileño, que forma altiplanos y sierras de poca altitud, ocupa todo el sector meridional; entre ambos macizos se abre paso en forma de embudo la llanura amazónica. Al SO, la llanura del Pantanal constituye el límite occidental del macizo brasileño. Además, en Brasil fruto de la intensa actividad tectónica y erosiva sobre los zócalos antiguos en climas cálido-húmedos, lo que predominan son rocas sedimentarias en las llanuras y cobertera de las mesetas (chapadas), afectadas incluso por emisiones volcánicas en el S. De esta forma, la generalidad del
BRASIL relieve actual es del Terciario y del Cuaternario. En cuanto a la horizontalidad, el 40% de su territorio no sobrepasa los 200 m, el 58 oscila entre los 200-1000 m, y menos de 2 supera los 1000 m únicamente el pico de la Neblina (3014 m) sobrepasa los 3000-. En conjunto, más de dos tercios de Brasil son altiplanos y sierras, y menos de un tercio, llanuras aluviales o tectónicas.
El escudo de las Guayanas. El borde septentrional de Brasil es el extremo meridional del escudo de las Guavanas, que, extendido desde Venezuela hasta la Guayana Francesa, penetra en el N de los estados de Amazonas, Roraima, Para y Amapá. A pesar de su poca superficie en Brasil, el escudo guavanés tiene las mayores altitudes de Brasil. Se trata de terrenos precámbricos de esquistos metamórficos, granitos y areniscas, cubiertos por sedimentos recientes en los cauces fluviales y bordes del Amazonas. Están cortados por líneas de fractura ocupadas por los ríos y forman macizos con sierras y altiplanos, y relieves residuales muy resistentes, mogotes elevados y peniplanizados de paredes verticales sobre plataformas a más de 500 m: son formas que en Venezuela se conocen como t epuis. Destacan las sierras de Parima y Curupira, fronterizas con Venezuela, donde se sitúan las alturas superiores de Brasil, los picos de la Neblina (3014 m) y 31 de Marco (2992 m); la sierra de Pacaraima es un macizo fronterizo con Venezuela y Guyana, y en la confluencia de los tres países está el pico Roraima (2810 m), extremo septentrional de Brasil; hacia el E, compartidas con Surinam y Guayana Francesa, se localizan las sierras de Acaraí y Tumucumaque (o Tumuc Humac).
La llanura amazónica de Brasil. La llanura propiamente dicha corresponde sólo al N estado de Amazonas, y partes de Pará, Roraima, Amapá, Acre, Rondónia y Maranháo. Se trata de una llanura casi inaccesible, salvo por los cursos fluviales y por las nuevas carreteras transamazónicas, e incluso difícilmente observable por fotografías de satélites artificiales, ya que la vegetación impide el análisis del sustrato. Asimismo, hay que tener en cuenta que en todo cauce fluvial se considera, en un corte transversal y de manera casi simétrica, del centro al exterior, un canal de estiaje, lecho por el que discurre el río en su período de aguas más bajas; un lecho normal o menor. el espacio por el que habitualmente discurre su caudal; y un lecho mayor o de inundación, sólo cubierto por las aguas del río en las crecidas; y más allá de los lechos se extienden superficies que, bien por situarse a más altura (terrazas), bien porque un obstáculo impide a las aguas expandirse hacia ellas. no se ven invadidas por las aguas fluviales: son las superficies marginales situadas más allá de la mayor margen fluvial posible.
La llanura amazónica de Brasil constituye una hendidura o fosa tectónica del zócalo precámbrico, entre los escudos guayanés y brasileño, colmatada por sedimentos continentales procedentes de esos escudos y de los Andes. Tiene forma de embudo, más abierta en el piedemonte andino y estrecha en el Atlántico, con el eje principal en sentido O-E. Para el análisis morfológico de la Amazonia en Brasil suelen distinguirse tres unidades: el lecho menor o cauce del Amazonas y sus afluentes; el lecho de inundación, Conocido en Brasil como varzea; y las superficies marginales o terra firme, espacios en ocasiones mal drenados y con una vegetación muy característica, a cuyo encharcamiento se le conoce en Brasil como igapó.
El cauce del Amazonas y de muchos de sus afluentes es sólo aparente; en realidad, son variables su trazado, su profundidad, su caudal y su nivel de aguas, ya que se trata de un lecho sin consolidar, sin márgenes definidas. Cualquier obstáculo, desnivel, cambio súbito de potencia o de resistencia provocan un meandro, un cambio incluso perpendicular en el curso, o un rompiente, rápido o cascada. Son varias las explicaciones a este hecho. Una de ellas es la variación de nivel que sufre el río a lo largo del año, como se pone de manifiesto en Manaus o en Óbidos, donde el nivel varía entre 7 y 9 m, o en Labrea, sobre el Purús, donde la variación llega a 20 m. Esta variación lleva necesariamente
a que la anchura y la profundidad del lecho cambien. En caudales medios, la anchura puede alcanzar los 5 km hasta Manaus, en la confluencia del río Negro, desde donde va aumentando hasta la desembocadura. Otras causas de la movilidad del lecho menor son la existencia de fallas transversales activas, diferencias litológicas grandes en pequeñas distancias y variaciones en la estabilidad de la selva, cuya pérdida provoca grandes arrastres y acumulaciones de tierra. Todas estas razones explican también las disimetrías entre las orillas y la formación de lagunas. El lecho más habitual, no obstante, sólo es perceptible por restingas o lenguas de arenas y gravas que se acumulan en los bordes de las márgenes más frecuentes.
Lecho de inundación. Si difícil es fijar el cauce, igualmente difícil sería fijar el lecho de inundación del Amazonas y sus afluentes, de no ser por la existencia de un cordón compuesto por material de acarreo del mismo río, arenas y gravas que forman colinas u hombreras de varios metros de altura, distante de las márgenes del lecho menor varias decenas de kilómetros. En época de aguas altas este lecho se inunda con diferente extensión y profundidad, prolongando hacia sí la vida fluvial. Es lo que se conoce como varzea amazónica, que existe en mayor o menor grado en todos los ríos de la cuenca, aunque cada uno de ellos sea un caso hidrológico peculiar. La mayor amplitud de la varzea se alcanza en las confluencias: al no existir apenas pendiente, los encuentros se realizan mediante deltas amplios de muchos brazos que invaden grandes extensiones. Cuando bajan las aguas, el río divaga y serpentea en este espacio a ambos lados de las márgenes, dejando islas entre dos brazos, meandros abandonados, charcas y zonas pantanosas comunicadas a través de canales temporales que se conocen como paraná-miries: esto sucede sobre todo en los cursos medio y bajo.
Especial significación morfológica encierra la desembocadura del Amazonas, cuyo estuario comienza tras la llegada del río Xíngu. Los brazos se dividen, se anastomosan, dejan islas en medio, reciben fuertes corrientes finales. como la del río Tocantins, entre las que envuelven la gran isla de Marajó. Al E de Maraió, entre Belém y el océano Atlántico, el río adquiere anchuras de más de 30 km, y por el O de la gran isla el cauce se ve multifraccionado por un archipiélago completo, con las islas Gurupá, Queimada y Caviana entre las mayores. Se conjugan aquí la fuerza de la corriente del río y la de las mareas. y los brazos o furos reciben corrientes opuestas, que dan lugar a lo que los naturales denominan pororocas, fuertes y rugientes olas de gran poder destructivo. Miles de toneladas de agua, grava, arena, limos y materia orgánica son depositados en el océano, produciendo una mancha terrosa y una acumulación que a vista de pájaro abarca varios kilómetros mar adentro.
La «terra firme», Más allá de la varzea, entre ésta y los resaltes de los escudos guayanés y brasileño, se extiende un área marginal no ocupada por el agua del río, aunque su planitud produce inundaciones frecuentes en época de lluvias intensas. En términos generales es la llamada en el conjunto de la llanura amazónica terra firme, conociéndose los encharcamiento s como igapos. Se trata tanto de resaltes topográficos como de terrazas de forma irregular; en la terra firme de la llanura amazónica se encuentran lo mas de hasta 400 m de altitud, que también son una parte importante del estado de Acre y del SO del de Amazonas. Aguas abajo, estas elevaciones de materiales sedimentarios poseen menos potencia y constituyen el tránsito hacia los escudos. El levantamiento de los sedimentos más antiguos en el Terciario ha producido amplias mesas (taboleiros) en las que se han encajado los ríos, cuyos escarpes suelen cubrirse de una costra laterítica (canga) que produce un aspecto más irregular en los frentes de cuesta de los macizos.
De todos modos, es difícil generalizar el comportamiento hidrológico y morfológico de toda la cuenca en Brasil, aunque en toda la llanura, desde el cauce a la varzea y a la selva de igapó, la sensación de planitud sea total.
El escudo brasileño. Se trata, en general, de un conjunto de tierras precámbricas pertenecientes al que fuera continente de Gondwana, las primitivas tierras emergidas del hemisferio meridional. Sobre este antiguo zócalo de rocas cristalinas rígidas, magmáticas y metamórficas, entre las que sobresalen granitos, cuarcitas y gneis, han actuado las fuerzas de la era primaria -plegamientos caledonianos-, fracturándolo y dando lugar a fallas, bloques levantados,
fosas hundidas y serras o restos del relieve elevados y destacados por su resistencia a la erosión -tipo de relieve apalachiense-, líneas todas en las que prevalece la dirección SO-E. Pero también han rejuvenecido el edificio
geológico los movimientos de las eras posteriores, que, siendo mínima su influencia sobre este inmenso bloque, sí han contribuido a abombar el zócalo, fracturarlo perpendicularmente a la red de fallas anterior, arrasarlo, tabularlo y cubrirlo de sedimentos de diferente antigüedad, que en las mesetas o altiplanicies elevadas (planaltos) forman superficies tabulares conocidas como chapadas. La incisión de los ríos y un cierto vulcanismo en el S han configurado el edificio interior, encargándose el mar y sus movimientos durante las glaciaciones cuaternarias de configurar la línea costera. Orla montañosa del oriente. Ocupa el espacio que en Brasil corresponde a las regiones del NE, SE y S, y es la única que merece el calificativo de montaña en el país. Teniendo en cuenta el sentido de las líneas de relieve, la altitud decrece hacia el NE y es máxima en el SE, entre Minas Gerais y Sáo Paulo, donde se aproxima a los 3000 m.Realizando un corte transversal E-O, el frente oriental, costero, suele ser abrupto y elevado, sobre todo a partir de que la línea de costa se aproxima y corta el trópico de Capricornio a la altura de Rio de Janeiro, donde las fallas producen el relieve más complejo. En el frente occidental, interior, el macizo cae paulatinamente hacia la llanura amazónica en el NO, hacia la cuenca del Plata (ríos Paraguay-Paraná) en el SO y hacia el Mato Grosso. Lo que produce la
sensación de homogeneidad es el gran escudo y su penillanura, mientras que las fallas y los relieves residuales de la erosión diferencial, con nombres distintos en cada región, cuenca fluvial o estado, con topónimos tanto de chapadas
como de serras, son las que producen la aparente complejidad.
Un análisis detallado de este relieve nos permitiría descubrir en el NE mesetas y sierras peniplanizadas, cuyas alturas no sobrepasan los 1000 m. En el contacto con la Amazania el macizo se encuentra roto por la llegada de los ríos
que vierten en el norte brasileño, al este de Belérn, formando relieves en cuesta. La llanura litoral es amplia y sólo se rompe con bahías como la de Sáo Luís. El interior lo forman altiplanos Cplanaltos ) y mesetas tabulares (chapadas), cubiertas de sedimentos y fragmentadas por los ríos de la citada vertiente NE, entre los que destacan el Gurupi, Itapecuru y Parnaíba; son frecuentes en ellos las cascadas o rompientes al pasar del macizo a la llanura. En los estados de esta área, como Maranháo, Piauí, Ceará, Rio Grande do Norte, Paraíba, Pernambuco, N de Bahia y Tocantins, dominan chapadas locales o regionales, como las de las Mangabeiras al O del Sáo Francisco, Diamantina entre dicho río y el Atlántico, Araripe entre Pernambuco y Ceará, y Apodi entre Ceará y Rio Grande do Norte; y sierras residuales, como las de Tabatinga, Born Jesus da Gurguéia, Urucuí, Grande y otras.
El sector más interior y septentrional de esta región de brasil al NE, próximo a la llanura amazónica, lo constituye la formación de caatinga, mientras que hacia la punta NE de Brasil, al N del curso del Sño Francisco, se extiende el sert áo (tierra apartada), la zona más árida del país, donde los ríos son irregulares y producen intensa erosión por la desnudez vegetal del suelo; es en este ámbito donde se localiza, entre los estados de Rio Grande do Norte, Paraíba y Pernambuco, en sentido SO-NE, el Planalto da Borborema, que culmina en la Serra Baturité. La costa del NE está formada por materiales recientes, atenazados y formando terraplenes (barreiras ), Desde la desembocadura del Tocantins-Pará
hasta el cabo Sáo Roque y Recife, la llanura costera es amplia, estrechándose progresivamente hasta una anchura de unos 30 km. Hasta el cabo predominan costas arenosas (Lenctics ) de dunas, mientras que hacia Recife se forman arrecifes coralinos (recifes, en portugués) que dan nombre a la ciudad. En Alagoas y Sergipe, estados costeros, el viento y la arena forman barreras que dan lugar a múltiples lagunas y hacia el S, hasta Salvador, continúan los arrecifes y los manglares.
El E y SE son, sin duda, los sectores más elevados de Brasil, los que merecen el calificativo de montañosos. Están formados por los rebordes del macizo brasileño (Planalto do Brasil) que, rotos por fallas y fracturas y formados por materiales resistentes a la erosión, como granitos, cuarcitas y gneis, se han elevado por encima de los altiplanos, especialmente los rebordes más exteriores, los que se aproximan al litoral atlántico. Abarca este ámbito los estados de Sáo Paulo y Minas Gerais y parte de los de Bahía, Paraná y Goiás. Pueden distinguirse en Brasil dos sectores al N y S del paralelo 20, en torno a la ciudad de Belo Horizonte. Al N se produce una transición entre las mayores altitudes sudorientales y las serras y chapadas del NE. Así, al S de la Chapada Diamantina ya citada, entre altiplanos por encima de los 1000 m, se levanta, alargada de N a S, la Sena do Enpínhaco, entre el río Sáo Francisco y la costa, que está formada por rocas resistentes y crestones de cuarcitas que alcanzan los 1797 m de altura en el pico Itacolomi; de la misma forma, al S de la Chapada das Mangabeiras y de la Serra Tabatínga, ambas a occidente del río Sáo Francisco, se extienden, entre chapadas recubiertas de areniscas secundarias, la Serra Geral de Goiás y Espigáo Mestre, también en sentido N-S, que for­man la divisoria de aguas entre las cuencas del Sáo Francisco y del Tocantins y, por tanto, del Amazonas. Es un área de sertdo, donde predominan los campos o sabanas, con árboles (cerrados) o sin ellos (Limpos ), Al S de Belo Horizonte el relieve toma la dirección SO-NE y con él la costa a partir del cabo Frio. La cadena más costera y meridional del área es la Serra do Mar, que recorre la costa de Paraná, Sáo Paulo y Rio de Janeiro, haciendo llegar hasta el mar las rocas cristalinas, granitos y gneis, de forma que en ocasiones se levantan como farallones recortando las bahías. La Serra do Mar tiene su extremo septentrional en la Serra dos Orgáos, donde supera los 2300 m. Los materiales granlticos de la Serra do Mar y sus estribaciones son los que conforman en su borde SE las bahías de Guanabara -donde se levanta, junto a la ciudad de Rio de Janeiro, el conocido Páo de Acúcar-, Sepetiba, Angra dos Reis o Ilha Grande, Santos y Paranaguá, y las islas e islotes que con frecuencia aparecen en cada una de ellas y a lo largo de todo este litoral. El borde NO de la Serra do Mar cae sobre el valle del Paraíba do Sul, importante falla regada por este río, que además es la puerta de comunicación entre Sáo Paulo y Rio de Janeiro. Desde Sáo Paulo, en la margen izquierda del río se levanta la Serra da Mantiqueira, que se prolonga por el N hacia la Serra do Espinhaco. En su extremo septentrional, la Serra de Caparaó, próxima a la latitud de Belo Horizonte, se encuentran el pico das Bandeiras (2890 m), mayor altura de este sector y antes considerada la mayor de Brasil, y el pico Agulhas Negras (2787 m), en el parque nacional de Itatiaia, uno de los reductos volcánicos de Brasil, a pocos kilómetros de Rio
de Janeiro.
La costa de Brasil , desde Salvador de Bahia a Paranaguá, pasa por diversas formas. Entre la primera ciudad y Vitória la llanura se estrecha y se ve interrumpida por estribaciones del macizo cristalino y por acumulaciones marinas elevadas y
paralelas a la costa, que incluso a veces impiden la desembocadura directa de los ríos, haciéndoles recorrer largas distancias hasta encontrar una salida; son las restingas. Desde Vitória hasta la costa de Paraná, además de continuar el
sistema de resting as, las estribaciones de la Serra do Mar llegan al mar mediante acantilados, recortando bahías y en­senadas y formando numerosas islas pequeñas.
El área meridional de Brasil, el llamado Sul, ocupa el S del estado de Paraná y los de Santa Catarina y Rio Grande do Sul, hasta la frontera uruguaya. En esta región desciende la altitud media y predominan altiplanos cubiertos por sedimentos de las eras primaria y secundaria, arrasados por los ríos, que forman numerosos relieves en cuesta entre los que quedan abundantes cerros testigos. En la costa continúa hasta Porto Alegre la Serra do Mar y, hacia el interior, se desarrolla la Serra Geral, que no es más que una zona escarpada de areniscas y basaltos sobre una plataforma de unos 500 m de altura. Los relieves se alejan de la costa a partir de Porto Alegre, y en Rio Grande do Sul se forman lagunas costeras sobre arcillas sedimentarias, como la Lagoa dos Patos, de 7000 km, y la Lagoa Mirim, compartida con Uruguay, donde se llama laguna de Merín. El Sul es, sobre todo, una mesopotamia, una tierra entre ríos cruzada por los afluentes del Paraná, de entre los que el Iguazú (Iguacu) produce cataratas en la frontera con Argentina.
Macizo interior. Se extiende por el centro-oeste de Brasil, sobre los estados de Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, O de Goiás y de Tocantins y S de Pará, y se descompone en dos grandes altiplanos, el del Mato Grosso (Plan alto do Mato Grosso) y el de Goiás (Planalto Central). El macizo occidental, perteneciente al zócalo brasileño, es precámbrico y de rocas cristalinas, fosilizado por sedimentos de las eras primaria y secundaria; la morfología del relieve se caracteriza por una serie de penillanuras o altiplanos deformados por los movimientos tectónicos del Terciario, elevados en sierras o crestones apalachienses y excavados por los ríos. El del centro-oeste es un macizo compacto en conjunto, pero fracturado y escalonado por penillanuras rotas y deformadas, y en la cobertera sedimentaria se han producido escarpes, cuestas y cerros testigos, según la resistencia de los materiales ante la erosión. En líneas generales, el macizo se mantiene en torno a los 50n m de altitud y rara vez alcanza en algunas chapadas y sierras los 1500; los materiales del zócalo son rocas cristalinas, granitos, gneis y esquistos, en general, mientras los materiales de cobertera son areniscas, basaltos y arcillas.
En este ámbito se producen varias divisorias de aguas, aunque a veces resulta dificil definir de forma nítida el límite entre las cuencas del Paraná y del Amazonas, tanto por las continuas fracturas como por la diversidad de tributarios de uno y otro río. Hacia el SE y el S, el macizo se eleva en un abombamiento del zócalo que separa las cuencas del Sáo Francisco y del Grande-Paraná a través de la Serra da Canastra; y las cuencas del Paranaíba-Paraná y Tocantins-Araguaia-Amazonas, a través de las sierras del Caiapó, de las Divis6es y de Sáo Jerónimo. Hacia el E y el NE, las sierras Dourada, de los Xavantes Y del Estrondo separan los cursos del Tocantins y Araguaia, el río cuyos brazos enmarcan la mayor isla fluvial del mundo, la Ilha do Bananal, mientras que en la margen derecha del Tocantins la Serra Geral do Paraná, la Serra dos Pireneus y la Chapada dos Veadeiros (1678 m) son los puntos más elevados de este sector; el Araguaia está delimitado en su margen izquierda por las sierras del Roncador y los Grandáus.
En el extremo SO del macizo del Mato Grosso, recortado por la Chapada dos Parecis y las sierras Azul, Sáo Jerónimo, Maracaiú, Bodoquena y la paraguaya de Arnambav, queda el Pantanal o los llamados pantanais, porque son varios -Sao Lourenco, Rio Negro- y su prolongación en el alto Paraguayo Gran Chaco paraguayo y los bañados bolivianos de Izozog, entre otros. Son depresiones formadas por una fosa tectónica colmatada en parte por sedimentos continentales y afectadas por el ritmo de las lluvias tropicales, que en este sector escasean y se concentran en una estación, de octubre a marzo, durante la cual los ríos inundan la llanura, produciendo auténticos pantanos, mientras que de abril a septiembre son unas áreas áridas. Las mesetas y sierras caen en profundos escarpcs hacia esta depresión.
CLIMA, FLORA Y FAUNA DE BRASIL
Climatología. Aunque casi todo Brasil está dentro de la zona intertropical, su gran extensión hace que se establezcan contrastes termopluviométricos regionales. En líneas generales, Brasil es un país atlántico, porque la barrera andina impide la influencia del océano Pacífico y porque las latitudes brasileñas se hallan a merced de los vientos alisios. Son vientos de origen atlántico, cálidos y húmedos, de componente este, tanto nordeste (en el hemisferio norte), como sudeste (hemisferio sur). Ambos confluyen en la zona llamada de Convergencia Intertropical (CIT), un área de bajas presiones -la zona de las calmas ecuatoriales producidas por el intenso calor constante, zona que se aproxima o se aleja de la línea ecuatorial según las estaciones. En el verano del hemisferio septentrional la CIT se aleja del ecuador hacia el N, mientras que en el verano del hemisferio meridional la CIT se aleja del ecuador hacia el S, manteniéndose próxima a la línea ecuatorial en los equinoccios. Como la mayor parte de Brasil se sitúa en el hemisferio S, lo más trascendente es que en el verano de este hemisferio la ClT se sitúa al S del macizo del Mato Grosso y los vientos alisios del NE penetran hasta latitudes tropicales, desde las Guayanas hasta las proximidades del trópico de Capricornio, produciendo las máximas precipitaciones en casi todo el territorio desde la primavera hasta el otoño (de octubre a marzo), siendo menos lluvioso el invierno (de abril a septiembre).
Las excepciones son las áreas muy próximas al ecuador, que registran estaciones más lluviosas en los equinoccios y menos lluviosas en los solsticios; las zonas del interior resguardadas sufren una muy prolongada estación seca, mientras que las litorales y la llanura amazónica no conocen la sequía. El NE constituye otra anomalía climática en este ámbito, porque a pesar de su latitud registra un claro clima árido; al S del trópico los climas ecuatorial y tropical dan paso a un clima sub tropical húmedo en el que, conforme descendemos hacia el S, comienza a influir el viento del a, viento que en invierno, procedente del anticiclón continental, a veces cruza el trópico y da lugar a heladas hasta los estados de Sáo Paulo y Mato Grosso do Sul, y fuertes descensos de la temperatura más al N; son las Friagems producidas por vientos continentales pampeiros y minuanos con motivo del ascenso del frente polar hacia el trópico. Salvo
estas excepciones, las temperaturas se mantienen uniformes, con oscilaciones anuales menores de 4 C en todo el territorio, y oscilaciones diarias que aumentan conforme lo hacen la sequía y la latitud, llegando a más de 10 c de dife­
rencia entre el día y la noche. Se pueden reconocer cuatro grandes grupos de climas, con matices regionales y locales: ecuatorial, tropical sin o con estación seca, y subtropical húmedo.
Clima ecuatorial EN Brasil. Se caracteriza por lluvias abundantes durante todo el año, sin estación seca, pero especialmente concentradas en abril-mayo y diciembre-enero. Las temperaturas son altas durante todo el año, con medias entre
25 y 27 C , y valores absolutos entre 18 C cuando actúa la friagem y 34 en contadas ocasiones; la oscilación anual no llega a 3 c y la diaria no pasa de 5. Son altas tanto las lluvias, entre 2000 y 3000 mm o más, como la humedad relativa, que alcanza a menudo el 90%. El ámbito de este clima es la llanura amazónica en su tercio occidental.
El mecanismo de la lluvia funciona siempre igual: amanece con un cierto frescor y humedad relativa en torno al 75%; conforme asciende el Sol, se recalienta la atmósfera y se va acumulando vapor de agua por evaporación y por transpiración vegetal (evapotransptracíón), aumentando la humedad relativa y cubriéndose el Sol con oscuras nubes, ya que, cuanto más calor hace, más capacidad tiene la atmósfera de acumular vapor; en las primeras horas de la tarde la acumulación de vapor de agua es tal, que la humedad llega a alcanzar el 100%; entonces el vapor, elevado y enfriado en las nubes, se condensa y comienza la lluvia torrencial, que descarga durante unas horas; tras la lluvia, la atmósfera se aclara, luce el Sol del atardecer, descienden la humedad y la temperatura y recomienza el ciclo al día siguiente.
Clima tropical sin estación seca. Similar al anterior, se diferencia principalmente en que las máximas lluvias se registran en una sola estación, verano-otoño, mientras que en invierno se produce un descenso, sin que sea una estación árida. En algunos casos este clima agudíza las diferencias estacionales con un carácter monzóníco, provocado por el intenso calor del verano, como ocurre en Manaus. Las temperaturas medias son incluso más altas, entre 26-28 C, con
una ligera mayor oscilación térmica anual que el ecuatorial. Las lluvias oscilan entre 1500-2500 mm y más, y la humedad relativa desciende en la estación de menor precipitación. Afecta al centro de la llanura amazónica, desde Manaus hasta la desembocadura del gran río, y al litoral atlántico desde Amapá a Sao Paulo. Existe una franja estrecha pegada a la costa, desde Fortaleza (Ceará) hasta Salvador (Bahía). que también tiene este clima, aunque en ella se concentran las lluvias en otoño-invierno (marzo­agosto), con un máximo secundario en primavera (octubre­noviembre), siendo ésta una de las anomalías climáticas del nordeste brasileño. Hacia el S, hasta Sáo Paulo, continúan en el litoral las condiciones tropicales, matizadas, al alejarse del ecuador, por un descenso de las temperaturas aunque siempre por encima de los 22 C, por un aumento de la oscilación térmica anual y, sobre todo, por la orientación de la costa y los relieves costeros, que reducen las lluvias a una franja litoral muy estrecha y disminuyen la temperatura de las ciudades que se asientan sobre ellos. Ése es el caso de Sáo Paulo, que en la misma línea tropical tiene 18 C de media anual. Sin embargo, las lluvias pueden llegar hasta los 4000 mm en la Serra do Mar.
Clima tropical en Brasil con estación seca. Se caracteriza por una agudización tanto de la falta de lluvias como de la prolongación de la estación seca, que en todos los casos corresponde al invierno. Las lluvias procedentes del NE y SE quedan retenidas en la llanura amazónica y en los relieves cesteros, penetrando al interior sólo cuando las menores presiones (eIT) se encuentran sobre los macizos interiores, situación que ocurre únicamente en verano. Las temperaturas medias anuales oscilan en torno a los 21-24 C, pero la oscilación térmica llega a ser muy alta. Las lluvias se registran en cantidades de 500-1500 mm o más al año, pero con un carácter irregular y en ocasiones torrencial por caer en poco tiempo, produciendo una erosión intensa en suelos desprotegidos de vegetación.
Los macizos y sierras interiores registran lluvias anuales entre 1000 y 1500 mm, que decrecen conforme nos alejamos de la llanura amazónica y de las costas; se concentran en verano de noviembre a febrero, existiendo de dos a tres
meses de sequía en el E y SE, estados de Sáo Paulo, Minas Gerais y Bahia; de tres a cuatro en el pantanal brasileño-paraguayo-boliviano; y de cuatro a seis en los planaltos interiores, estados del Mato Grosso y Mato Grosso do Sul,
Goiás y Tocantins. Las temperaturas descienden en los meses invernales por efecto de la altitud y se acusa más la oscilación térmica con la sequía (mínimas de hasta 18 C y máximas de 35).
Por su parte, el NE es una región semiárida, pues registra precipitaciones que no alcanzan los 800 mrn, y que en puntos muy concretos no llegan a los 500, del todo insuficientes para las temperaturas que se miden, con medias de
25 C y más, y, sobre todo, tienen un marcado carácter irregular, tanto estacional, con sequías de más de ocho meses, como anual; las máximas y casi únicas precipitaciones se producen a finales de verano-otoño -de febrero a abril,descendiendo rápidamente en enero y mayo, para llegar a extremos de sequía en invierno julio, agosto La temperatura, además de elevada, es muy contrastada entre el día y la noche en la estación seca (máxima de 38 C por el día y mínima de 18 por la noche). La explicación de este acusado efecto de aridez hay que buscarla en la forma de proa de casi 90 C que tiene el ángulo NE de Brasil, en torno a la que se desvían las corrientes oceánicas y los vientos,
produciendo un espacio alejado de la influencia marina. Clima subtropical húmedo. Se trata del clima de la única zona de Brasil fuera del ámbito intertropical, el de los estados de Santa Catarina, Rio Grande do Sul y parte de los de Sáo Paulo y Paraná. Esta área es húmeda, influida tanto por su proximidad al océano como por su estrechez y por estar situada a merced de los vientos alisios del SE y de los del frente polar del a. En definitiva, es un clima húmedo, con unos 1500 mrn de precipitación repartidos durante todo el año, con un leve descenso en invierno; y templado, con temperaturas contrastadas entre invierno y verano: 16 C y menos para el mes más frío, sobre todo si le influye la friagem del S y está sobre una plataforma elevada, y 26 C de máxima para el más cálido.
Biogeografía. En Brasil la variedad de rocas, relieve, altitudes, suelos, climas, ríos, aguas el tamaño del espacio, en general, proporciona un tapiz de eco sistemas en los que plantas y animales forman unidades cuya virginidad depende del grado de su aislamiento e incomunicación. Cada vez hay menos zonas que no hayan sido afectadas por la acción del hombre, cada vez es más rápida la penetración en espacio vírgenes o semi vírgenes, pero también es cierto que todavía Brasil sigue siendo un reducto donde aún se puede contemplar la naturaleza en todo su esplendor ¿por cuánto tiempo?
Selva amazónica en Brasil. Corresponde a la llanura amazónica y a las tierras altas de su cuenca que participan de los climas ecuatorial o tropical lluvioso sin estación seca. Es un bosque ecuatotropical, complejo, denso de enmarañada vegetación y difícil para la penetración del hombre. Es un bosque pluvíal, que en otros términos se denomina oluvisitva, hialea, etc., y que en Brasil se conoce como la mata amazonica. Es el bosque siempre verde, donde la vida se renueva permanentemente, sin interrupción alguna, un ámbito en el que se da una de las mayores variedades del mundo en especies vegetales y arbóreas: varias decenas de miles de las primeras y cerca de dos mil de las segundas. Se trata de un mundo rico en luz, calor y agua, en el que se desarrolla una lucha por el espacio en que obtener las. Los altos árboles comienzan a ramificar a partir de los 20 ó 30 m y sus copas, que dejan pasar apenas un 5 % de luz al suelo, se alzan hasta los 60 m, la cúpula del bosque. En la base, sus troncos se apuntalan con aletones y se cubren de lianas, estranguladoras, bromelias, orquídeas y todo un mundo de epifitas, plantas que no tienen raíces terrestres y que viven sobre otras; el suelo, la sombra, queda reservado para miles de especies de hongos, hierbas y arbustos, entre los que no faltan musgos y helechos.
Se distinguen tres ambientes en Brasil: el bosque de terra firme, el de varzea y el de igapó. El de terra firme o caaté es el bosque en que las especies arbóreas alcanzan mayor porte y el que soporta menor densidad de soto bosque. Entre los miles de especies arbóreas podemos citar la caoba, cedro, castanheira, ocotea, carapa, jacarandá, especies de la familia de los palos (palo blanco, palo rosa, palo santo y el que da nombre al país, palo de Brasil o pau brasih, alguna de las especies del caucho y muchas más. La varzea o lecho de inundación del río, al estar periódicamente cubierta de agua, aporta mayor cantidad de especies en el soto bosque y hace descender la altura de los árboles; toman especial
significación las palmáceas y un árbol simbólico también de Brasil, la seringueira (H evea brasilensis ), el árbol del caucho por excelencia. En el igatro o espacios cubiertos de agua más allá de la varzea, la selva o caaig apo tiene un carácter más hidrófilo y entre las especies, que pierden porte, abundan las palmáceas, aráceas y algunas acacias; hay más sotobosque de lianas y epifitas y pueden verse especies anfibias como el jacinto de agua y la Victoria regia, de grandes hojas flotantes. En las proximidades de la desembocadura del Amazonas ya lo largo de la costa atlántica, donde la marea inunda el litoral de forma permanente, se desarrollan los mangles.
Bosque tropical extraamazónico. Este bosque siempre verde, la mata atlántica, se extiende por el litoral atlántico desde el NE hasta Silo Paulo e incluso penetra más al S si las condiciones térmicas se lo permiten, pero no se separa de la costa. Las especies que lo representan son similares a las citadas, pero su proximidad al mar y el fácil acceso lo hacen más vulnerable a la acción humana explotación maderera, asentamiento urbano, aprovechamiento agrícola y ganadero, quedando sólo algunos árboles en el bosque transparente y en los campos, y muestras aisladas bien conservadas en las montañas, como las de las Serras do Mar y da Mantiqueira, incluso reservadas como parques nacionales, como el de Itatiaia. La reforestación de algunos espacios se hace con eucaliptos.
Bosque subtropical. Corresponde al extremo meridional de Brasil, desde el S de Silo Paulo hasta Rio Grande do Sul, en los altiplanos, donde el clima comienza a sufrir los rigores del frío y aparecen especies de clima templado húmedo. De entre todas destaca la araucaría, de ahí que a este sector del bosque se le conozca como bosque de araucarias. Otras especies asociadas son algunos cedros, ocoteas (imbuia ), el ip e, otra de las especies endémicas de Brasil, y numerosos pinos, por lo que también se llama a esta sección del bosque de Brasil mata do pinhúl o pinheiro de Paraná, incluso por confundir araucarias con pinos.
Bosque mixto. Este bosque mesófilo no recibe la humedad de los bosques tropicales y templados, pero tampoco se encuentra en el extremo árido de la caatinga. Se localiza al E de la selva amazónica, al O de la caatinga y al N de los cerrados, en los suelos húmedos de los estados de Maranháo, Piauí y Tocantins. Es el bosque de babacu, palmácea muy utilizada para la extracción de aceite-, posible resultado de la degradación antrópica del bosque superior, en el que el babacu formaría el soto bosque.
Los campos. Con este término se hace referencia en Brasil a ambientes de degradación vegetal, donde suelo, clima y actividad humana han contribuido a la no formación o a la desaparición del bosque. Se localizan en el interior, al O de la fachada atlántica desde Maranháo, Piauí y Bahia hasta Río Grande do Sul, y en sectores del macizo del Mato Grosso. Son formaciones de sabanas, arbustos y árboles adaptados a la estación seca o a la aridez edáfica en su caso.
Se distinguen varios grados campestres en Brasil: uno, los campos limpos, donde aparecen las praderas sin árboles, grandes extensiones aprovechadas para la ganadería llamadas campinas, o campos de vacaria en Rio Grande do Sul, similares a las pampas argentinas; otro, los campos suios, extensiones en las que junto al herbazal aparece un bosque abierto caducifolio.
La formación más compleja de los campos es la de los campos cerrados o simplemente cerrados. Este tipo de formación cubre la mayor parte del macizo del Mato Grosso, Golas y el O ya citado de los estados de la costa atlántica, alternando con campos limpos o suios. Se trata, en general, de bosques de mata seca -no en vano mato, que define a estas áreas, es un topónimo que significa bosque degradado, mata degradada-o Bosque abierto xerófilo, con árboles cuyo porte puede alcanzar 5 ó 6 m de altura, con troncos y ramas retorcidos, que no producen mucha sombra por la pequeñez de sus hojas. El suelo aparece cubierto de arbustos y hierbas, gramíneas generalmente, o desnudo y muy erosionado si las condiciones edáficas son difíciles. Casi siempre se encuentran los cerrados sobre chapadas horizontales, de forma que la topografía ha favorecido su cultivo agrícola: cereales, oleaginosas y otros cultivos herbáceos
poco exigentes en agua.
La «caatinga». Es también una formación de mata seca o mata clara, que alude a la tonalidad blancuzca en la estación seca. Su ámbito es el NE, el deprimido sector semiárido de Brasil; es el denominado sertao -interior alejado- en los estados de Ceará, Piaul, Rio Grande do Norte, Paraíba y Pernambuco, prolongándose hacia el S en Bahia por el valle medio del Sáo Francisco, una área sometida tanto a precipitaciones escasas cuanto al más largo período de sequía. Destacan especies de nombre autóctono, como el iuázeiro, árbol de ramas retorcidas y hoja perenne; mandacuru, un cactus de gran porte; el xiquexique, y un algodón silvestre de fibra larga muy utilizado en la época colonial, además de todas las especies asociadas generalmente a la sequía. Cuando llega la estación de las lluvias, la caatinga se vuelve verde por la germinación de las gramíneas; el verde pervive en los brejos (zonas altas y valles fluviales).
El pantanal. Es el último reducto brasileño del SO. Su vegetación se adapta, tanto al descenso de precipitaciones, cuanto a su acumulación en una estación y, sobre todo, a la inundación a que se ve sometido el territorio durante parte del año. Es un espacio complejo en el que alternan gramíneas y bosques xerófilos de quebrachos, en las áreas menos inundadas, con bosques en galería de tipo tropical húmedo, en los cauces fluviales, y vegetación anfibia allí donde la inundación es casi permanente.
Fauna. Albergan las selvas y demás dominios vegetales brasileños una de las mayores riquezas faunísticas terrestres: mamíferos, insectos, reptiles, anfibios, peces y aves, cuya vida y reproducción depende del ambiente que los sustenta, desde la cúpula luminosa hasta las sombras del suelo, desde el aire hasta los ríos y pantanos.
Agresión al equilibrio ecologico, Con los miles de variedades de animales, la selva  de Brasil forma un ecosistema inestable, en cuanto que todo depende de que no se interrumpa la cadena biológica de las grandes masas arbóreas. El suelo selvático de Brasil  es pobre, son lateritas incapaces de sostener la masa vegetal que albergan de no ser por la autoalimentación de la propia selva, en la que la muerte y putrefacción de hojas, ramas, raíces y animales genera más vida. Por eso, las talas seguidas de la quema (queimada) del bosque, para albergar cultivos o ganado, agotan rápidamente las reservas del suelo y éste se esteriliza, obligando a abrir más espacio que, sucesivamente, va muriendo, y con él, el ecosistema.
Desde que en 1980 se terminó la Carretera Transamazónica, miles de líneas, como la raspa de un pescado, van asolando la vegetación y abriendo claros en la selva, destruyendo plantas y animales, expulsando de sus poblados a quienes han vivido allí desde hace milenios y contribuyendo con todo ello a la pérdida de oxígeno en el planeta -la Amazonia proporciona un tercio de todo el oxígeno de la Tierra->, con el consiguiente aumento del carbono y, por tanto, de la temperatura atmosférica. Cada año desaparecen más de 30000 km2 de bosque en Brasil =una extensión como la de Bélgica o la de Galicia, por unos 60 000 puntos distintos de la Amazonia. La Tierra de Brasil se resiente, sin duda, de estas durísimas agresiones medioambientales. El equilibrio entre explotación de recursos y conservación de la naturaleza es, así, uno de los grandes retos de Brasil y del mundo en los umbrales del s. XXI.

BRASIL - HIDROGRAFÍA y LITORAL
Brasil tiene tres grandes cuencas fluviales principales: la del Amazonas, de envergadura ecológica mundial; la del río de la Plata (Paraná, Paraguay y Uruguay), de importancia continental y trascendencia económica nacional por su po­tencial hidroeléctrico; y la del Sáo Francisco, de escala nacional, la única de las tres a la vez con origen y fin en Brasil. Todas tienen su final en el océano Atlántico, y no existen áreas endorreicas ni arreicas, aunque el NE registra un fuerte estiaje en la estación seca, seguido de torrencialidad en la lluviosa. Entre sus características generales, conviene destacar su navegabilidad, ya que, a pesar de que a menudo los ríos tienen que salvar rápidos y mordientes con poco calado cachoeiras ), cenagales, estiajes y otros obstáculos, el número de kilómetros navegables se aproxima a los 44 000, muchos de ellos trascendentales al no existir otra vía de penetración, como es el caso de la selva amazónica; pero los rápidos o cascadas contribuyen a facilitar la producción hidroeléctrica y son en sí un importante recurso turístico. Al originarse en mesetas y macizos o altiplanos, las cuencas se comunican entre sí, de forma que algunas veces es difícil delimitar el ámbito de cada una de ellas. Los relieves costeros y las r est ing as obligan a muchos ríos a un largo paralelismo con la costa, que les resta capacidad de penetración hacia el interior.
Vista aérea del río Negro, al noroeste de Brasil. Su color oscuro se debe a la carga mineral y de humus que transporta.
Cuenca del Amazonas. El río Amazonas es el más caudaloso de la Tierra y su cuenca, la de mayor extensión del planeta. La mayor parte de su curso y más de la mitad de su cuenca corresponden a Brasil.
La Amazonia abarca el espacio comprendido desde el origen de las fuentes del río y sus afluentes hasta su desembocadura, es decir, desde los Andes peruanos, el escudo de las Guayanas, el escudo brasileño y la llanura amazónica hasta el Atlántico. Recorre una distancia de unos 3600 km en línea recta desde Iquitos, en Perú a sólo 106 m sobre el nivel del mar, hasta el océano, por lo que desciende 3 cm/km, lo que explica la lentitud del río unos 5 km/h- y los numerosos meandros que se producen en su cauce. Por territorio brasileño recorre unos 3100 km. Las fuentes se hallan en el Apurímac-Ucayali peruanos, ríos que se unen al Marañón, del mismo país. Su navegabilidad está calculada para el conjunto de la Amazonia en unos 14000 km para embarcaciones a remo, ampliables si se utilizan barcos pequeños a motor que vencen la contracorriente en algunos tramos; navíos de hasta 10 000 t de registro bruto penetran hasta Manaus, a 1500 km de la costa atlántica, lo que es posible gracias a anchuras entre 5 y 10 km y profundidades entre 10 y 100 m. Y otro, la duplicidad de afluentes, según su fisonomía aparente: ríos pretos o negros, y ríos brancos o blancos, esto es, ríos cuyas aguas llevan en suspensión limas silíceos con cristales que reflejan la luz, produciendo una tonalidad blancuzca, y ríos cuyas aguas llevan en suspensión materia orgánica (humus) y óxidos de hierro (rojos). La confluencia entre ambos produce un singular espectáculo si se observa a vista de pájaro. Entre los afluentes amazónicos destacan en Brasil, por la izquierda, Icá (o Putumavo). Japurá (o Caquetá), Negro, Trombetas, Paru y otros; por la derecha, Javari (o Yavari), Jutaí, Juruá, Purús, Madeira, Tapajós y Xingu, y a la boca meridional o Pará llega el Tocantins-Araguaia.
Su planitud sólo hace posible la producción de hidroelectricidad embalsando los cursos y esto trae aparejada la anegación artificial de importantes superficies, en ocasiones con un serio daño ecológico y antropológico al desalojar a poblados de la selva, como es el caso de la central más moderna, la de Balbina.
Río de la Plata. Esta cuenca, de escala continental, ocupa el 17% del territorio de Brasil. Es la tercera mayor de América, tras la amazónica y la del Mississippi-Missouri, y la cuarta del mundo. Se compone de la unión de tres subcuencas, las de los ríos Paraná, Paraguay y Uruguay, que nacen los tres en Brasil. El río Paraguay confluye con el Paraná en el límite paraguayo-argentino, y éste y el Uruguay desembocan en el Atlántico por el estuario argentinouruguayo del río de la Plata. De las tres subcuencas, la del
Paraná es la mayor y avena el 11 % del territorio brasileño.El rio Parána se forma tras la confluencia de Grande y Paranaiba.
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